La historia de la competicion doméstica se repite también en la Copa del Rey, generamos ocasiones y buenas sensaciones, pero seguimos peleados con el gol.

La eliminatoria de Copa del Rey entre el CD Marino y la UE Cornellà tuvo dos lecturas muy diferenciadas. Los visitantes mandaron durante toda la primera parte empezando las jugadas de forma directa buscando a Ontiveros, su jugador más alto. El ariete catalán Ontiveros, ganó casi todos los balones aéreos, bien dejando de cara o prolongando las jugadas.

A partir de ahí el Cornellà filtraba buenos balones entre líneas y lograba jugar en campo del Marino con cierta comodidad. Gozaron de alguna buena oportunidad y consiguieron saques de falta laterales y de esquina.

La segunda parte el Marino se soltó y el Cornellà bajó físicamente la intensidad mostrada en la prinera mitad. Los de Kiko de Diego lograron hacerse con el control del partido consiguiendo varios saques de esquina en los que pudo adelantarse en el marcador con varios remates de Thioub, Moussa, Manu Dimas y Nami. Justo cuando mejor estaba el Marino llegó el gol visitante en una acción que podría venir precedida de una falta en ataque del conjunto catalán, pero que el juez de la contienda no lo interpreto así.

El Marino lo siguió intentando sin recompensa hasta el final  sin poder evitar que ocurriese lo de casi siempre esta temporada, mostrando dominio, llegada y buen juego, pero una carencia de gol que ya preocupa. 

En la primera parte sin duda el Antonio Dominguez vio al mejor equipo que ha pasado por el estadio esta temporada. De esta forma los pupilos de Kiko de Diego se despidieron de la Copa y se marcha de vacaciones con la mente puesta en revertir la situación el próximo año. Será un asignatura pendiente cara a la segunda vuelta el acierto en la definición cara al gol.